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Yule, creer y renacer

Yule: confiar en la luz cuando aún no se ve

Introducción

En la tradición wiccana y en muchas sendas paganas, Yule (el Solsticio de Invierno) marca el renacimiento del Sol, el retorno de la esperanza tras la noche más larga del año. Es el momento en que la Diosa, encarnación de la Madre Tierra, da a luz al Dios Sol, trayendo consigo la promesa de un nuevo ciclo.
Pero más allá del mito, Yule nos invita a mirar dentro. Es un espejo del alma cuando atraviesa sus propias noches oscuras: cuando sentimos que algo muere en nosotras y, sin embargo, intuimos que algo nuevo está a punto de nacer.


La cueva y la espera

Durante el invierno, la naturaleza parece dormir.
Todo se recoge, todo se apaga, todo se repliega hacia adentro.
Y así también lo hace el alma.
Hay un silencio profundo, una pausa que a veces se siente como vacío.
Sin embargo, ese mismo silencio es el útero donde germina la transformación.

La Diosa, en su forma de Madre, se refugia en la cueva.
Su vientre guarda la semilla de la vida, pero el exterior es gélido, oscuro, incierto.
Ella confía, incluso cuando el mundo parece inmóvil.
Yule nos recuerda esa fe ancestral: la de gestar en silencio, la de no rendirse en la noche.


La tormenta interior

A veces, nosotras también nos encontramos así: en medio de la noche del alma, ¿Verdad?
Sabemos que algo nuevo está creciendo dentro, pero no tiene forma todavía. Y en ese vacío, la mente empieza a temblar. Surgen las dudas, como vientos fríos que golpean la puerta de la cueva:
“¿Y si este no era el camino?”
“¿Y si te has engañado a ti misma?”
“¿Y si todos los que dudaban tenían razón?”

Te enojas, lloras, te preguntas si realmente escuchaste bien a tu alma.
El miedo ruge, el silencio pesa, y parece que la fe se diluye entre sombras.
Pero entonces, algo dentro se enciende.
No es una certeza lógica, ni una voz clara.
Es apenas un pulso cálido, una chispa pequeña que late en el pecho.
Y decides confiar en ella.

Das un paso, aunque tiemble el suelo.
Hablas, aunque la garganta tiemble.
Actúas, aun sin saber el resultado.
Y justo ahí, cuando eliges avanzar en medio de la oscuridad,
comprendes el misterio de Yule:
que a pesar de la noche, abrazas la oscuridad sin huir.


Si esto resuena contigo, confia, cree, renace y crece, y para ayudarte en tu determinación, te dejo este pequeño ritual de Yule

Ritual de Yule: encender la luz interior

✨ Enciende una vela blanca o dorada.
✨ Cierra los ojos y di en voz alta:

“Confío en mi luz, incluso cuando no la veo.
Todo lo que nace en la oscuridad florecerá a su tiempo.”

Deja que la llama te recuerde que no estás sola en este proceso.
La luz volverá, porque tú la llevas dentro.


🌕 Conclusión

Yule no solo celebra el renacer del Sol, sino también el tuyo.
Es el recordatorio de que incluso en los momentos más inciertos, el alma sabe el camino.
Confía. Respira.
Porque la oscuridad no es el final, sino el comienzo del milagro.


….porque la duda también es parte del camino

Anna, de Tererapiaparabrujas.es y Wiccana.es

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