imagen de un paraje natural invernal, terapia para brujas
Conexión

Las brujas, el invierno y el trastorno afectivo estacional

Buenos dias mis brujitas, hoy queria hablaros de algo que nos pasa a muchas. Se que las wiccanas deberíamos estar en armonía con la rueda del año. Se que cada ciclo quita y cada ciclo ofrece. En la llegada del otoño agradecemos la cosecha que nos ayudará a mantenernos durante el invierno y el invierno nos recuerda la importancia del recogimiento, de la familia, y la esperanza de que el sol volverá a brillar.

Sin embargo, pese a que muchas consiguen adaptarse a la época mas fria; yo, cada año, parece que yo me resisto a girar con la rueda. En vez de aceptar y esperar, mi cerebro quiere no perder, quiere permanecer en la luz. Pero si hay una verdad absoluta en esta vida;  el tiempo pasa y la vida avanza, la rueda gira y las estaciones se suceden en un mágico baile sin fin.

Cuando la luz se apaga dentro: Mi invierno interior

Hay años en los que siento que la oscuridad no llega solo al cielo. Empieza despacio, casi imperceptible, hacia finales de septiembre. Los días se acortan, el aire cambia, y algo dentro de mí también comienza a apagarse.

Podría llamarlo tristeza, apatía o cansancio, pero sé que tiene nombre: trastorno afectivo estacional.

Una marea silenciosa que llega cada otoño y me arrastra, poco a poco, hasta febrero, cuando el sol parece un recuerdo lejano.

Durante ese tiempo, todo se vuelve más lento: Mis pensamientos, mis pasos, mi magia. Y sin embargo, hay algo profundamente sagrado en ese descenso: Como la Diosa cuando pierde a su amado en Samhain, yo también me adentro en mi propia cueva, guardando en mi interior una pequeña semilla de luz.

Porque sé que, aunque el Sol muera, siempre vuelve a nacer. Y cada marzo, con el primer brote verde y el canto de los pájaros, empiezo a sentir que regreso a mí misma.

La energía vuelve a fluir, la inspiración despierta, y recuerdo que el invierno no fue un enemigo, sino un maestro.

El ciclo continúa y yo también. Así que recuerda;

“No siempre hay que luchar contra la oscuridad. A veces, solo hay que sostener la llama y esperar a que vuelva el Sol”.

Qué es el Trastorno Afectivo Estacional

El Trastorno Afectivo Estacional (TAE) es un tipo de depresión que le ocurre a algunas personas (reconozco que yo entre ellas) y aparece de forma recurrente durante los meses fríos y oscuros, generalmente desde el otoño hasta finales del invierno.

Suele mejorar con la llegada de la primavera y el aumento de la luz solar.

Fue descrito por primera vez en la década de 1980 por el psiquiatra Norman E. Rosenthal, del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) en Estados Unidos.

Rosenthal, originario de Sudáfrica, notó que su propio estado de ánimo empeoraba durante los inviernos de Washington D.C., mucho más oscuros que los de su país natal.

Su investigación —publicada en 1984— acuñó oficialmente el término Seasonal Affective Disorder (SAD) y abrió una nueva comprensión de cómo la luz solar influye en el estado de ánimo.

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Qué dice la psicología actual

La psicología y la psiquiatría reconocen el TAE como una forma de depresión recurrente, asociada a los cambios de luz y ritmo circadiano.

En términos simples, la falta de luz solar altera la química del cerebro, afectando neurotransmisores como:

  • Serotonina: relacionada con el bienestar y la estabilidad emocional.
  • Melatonina: regula el sueño y los ritmos biológicos.
  • Vitamina D: cuya producción depende de la exposición solar y se asocia con el estado de ánimo.

Cuando los días se acortan, estas sustancias disminuyen o se desajustan, generando síntomas como:

  • Fatiga o falta de energía
  • Dificultad para concentrarse
  • Cambios en el apetito (sobre todo antojos de carbohidratos)
  • Aislamiento o apatía
  • Tristeza, llanto o sensación de “apagamiento”

A diferencia de otras depresiones, el TAE sigue un patrón cíclico predecible y se alivia naturalmente con el regreso de la luz solar.

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Tratamientos y enfoques de apoyo en la psicología moderna

La psicología propone varios caminos complementarios:

  • Terapia de luz (fototerapia): exposición controlada a una lámpara que simula la luz natural.
  • Terapia cognitivo-conductual: ayuda a manejar los pensamientos y emociones durante la temporada baja.
  • Ejercicio físico y contacto con la naturaleza: mejora la serotonina y el ritmo circadiano.
  • Vitaminas y dieta equilibrada: especialmente con aporte de vitamina D.
  • Rituales de autocuidado y conexión: prácticas como meditación, aromaterapia o journaling pueden aportar serenidad y sentido.

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Tips de bruja para acompañar el invierno interior

1. Enciende el sol en casa

La luz es medicina. Abre cortinas, enciende velas al amanecer y trabaja junto a una lámpara cálida.

Si puedes, dedica cada mañana a una bendición de la luz. Enciende una vela amarilla o dorada y di:

“Honro la luz que habita en mí, aunque el mundo duerma.”

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2. Aceites esenciales para la oscuridad

Cuando la energía baja, las plantas pueden ser aliadas:

  • Incienso: calma la mente y eleva el espíritu.
  • Naranja dulce: devuelve la alegría y el optimismo.
  • Pino o cedro: fortalecen el cuerpo y el ánimo, como raíces que sostienen.
  • Lavanda: abraza la tristeza sin juicio, ayuda a descansar.

Difúndelos o mézclalos en un baño caliente con sal marina.

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3.Piedras que sostienen el alma

  • Jaspe rojo: energía, fuerza y anclaje.
  • Obsidiana: introspección y protección emocional.
  • Cuarzo rosa: dulzura y amor propio cuando la autoexigencia pesa.
  • Aventurina verde: esperanza, apertura al renacer.

Llévalas en el bolsillo o crea un pequeño altar de invierno con ellas.

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4. Ritual de renovación (a realizar en Imbolc o cerca de febrero)

Enciende una vela blanca.

Respira profundo y visualiza la llama dentro de tu pecho.

Escribe en un papel todo lo que deseas dejar atrás: cansancio, miedo, tristeza.

Quémalo con cuidado, dejando que el humo suba como una plegaria.

Después, anota tres cosas que quieres que florezcan en ti con la primavera.

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5. Vuelve a la tierra

Aunque el frío invite a quedarse en casa, sal a caminar, aunque sean cinco minutos.

Siente el suelo bajo tus pies, el aire en tu rostro.

El cuerpo también necesita recordar que pertenece al ciclo, que sigue vivo.

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No estás sola en tu invierno.

La psicología explica el cómo, pero la espiritualidad puede ayudarnos a entender el por qué.

El TAE es, en cierto modo, una manifestación interna de la Rueda del Año; una llamada a recogerse, descansar, soltar y prepararse para renacer.

El invierno emocional no es un fracaso, sino una parte natural del ciclo vital.

La Diosa también duerme, el Sol también descansa.

Y cuando vuelva la luz, tú volverás con ella.

Y recuerda, que la duda también es parte del camino

 

Equipo de Terapia para brujas

 

 

Fotografía:

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